Mi alma está muriendo, pero no existen lágrimas ni dolor, solo un vacío, el brillo en aquella mirada se
extinguió, carezco de esperanza y mantengo las cicatrices de la decepción, solo puedo sentir un
nudo en la garganta. la lujuria que existía en mi se convirtió en el imán de sombras andrajosas que
caminan por mi habitación, sus pasos se clavan en mi pecho cada noche y susurran inseguridades...
En la mirada me queda la duda y una falsa sonrisa llena de reclamos
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